adiós

sábado, 29 de diciembre de 2012

FNAC WISHLIST 2013. La fe en los sorteos mueve montañas

Si la fe en dios es un don, ese don no lo he recibido yo. Sin embargo, hay otras fes que poseo contra viento y marea. Creo, por ejemplo, en los sorteos. Nunca me ha tocado nada de valor en ninguno, nada más allá de los álbumes de cromos que sorteaba el señor Bernardo en mi colegio.

En realidad, creo que en aquellos sorteos escolares contaba más el enchufe de buen estudiante que el azar. La sospecha retroactiva de que había truco solo la tuve de mayor, quizá cuando me enteré de cómo funcionaban los grandes premios literarios. Hasta entonces, seguí pensado que mis numeritos, el 4, el 6, eran medio mágicos. ¿Por cierto, será verdad que el notario de turno de algunos concursos era de verdad? ¿No se suelen parecer demasiado los que ponen a la imagen ideal del notario, esa que evocaba Celaya -"Las últimas noticias son normales, muy tristes. Se casan con notarios nuestras adolescentes"?

Pero, a pesar de todo, siempre me queda la esperanza en el milagro, que podría resumirse en ese “y si…”, que oigo en mi interior en cuanto huelo a premio. Y si, sin comerlo ni beberlo, solo por haber comprado un boleto, haber rellenado un cuestionario sobre tus preferencias sexuales, haber dado los datos personales tuyos y de tus parientes más cercanos, haber contado dónde, cómo y cuándo pasas las vacaciones, cuáles son tus hábitos de consumo o las revistas que lees,  o haber conseguido que un medio amigo se apunte a buyvip…y si, por una tontada de esas, que no cuestan ni un par de minutos ganas un billete de avión que nunca usarás, una estancia en un hotel de cuatro estrellas, limitada a ciertas fechas imposibles del años en curso o como me ocurrió una vez, un set de vacaciones de la cadena Ser, compuesto por unos juegos de piscina que daba vergüenza sacarlos hasta en las municipales.

Pero la fe es así, sumisa, ajena a la experiencia. Por eso, he decidido participar en el concurso FNAC WISHLIST 2013, para ver si gano la siguiente cesta de productos, por valor inferior a 2013 euros, según rezan las bases.

-Canon EOS 600D+ 18-135 MM Cámara Réflex Digital     949,05 €

-Apple iPad con pantalla Retina 16 GB WiFi negro  479 €

-Samsung Galaxy Note 2  559 €

miércoles, 26 de diciembre de 2012

¿Feliz Navidad?



Llevaba unos día dudando si escribir "¿Feliz navidad?", "Feliz maldita navidad", " Maldita feliz navidad" "¿Maldita navidad?" o "Navidad...¡a cascala!" . Descarté definitivamente "Feliz navidad", porque los nichos de placer es fácil que se conviertan en fuente de desdicha, que acaben en enfado. Con "nichos de placer" me refiero a las vacaciones, cumpleaños,  aniversarios o, incluso, los más fugaces, como un baño con sales a la luz de las velas, una cena íntima, una breve visita al Corte inglés. Las vacaciones acaban en divorcio, las cenas de nochebuena que se alargan son tradicionalmente el campo de batalla  ideal para las peleas entre  cuñados, el acto de comprar más que liberar alimenta la culpa.
Pero, sobre todo, ocurre que los parados, los sin subsidio, los discapacitados, los recortados, los desahuciados, algunos de los de las participaciones preferentes, no están como para que otros como yo, con trabajo y más o menos bien situado, les vayan a felicitar las fiestas.
"Maldita navidad",  no me sentía tampoco con ánimo de escribir. Demasiados recuerdos agridulces de infancia, una especie de fidelidad hacia mi madre, me impiden hacerlo.
He optado por una solución aparentemente escapista, individualista, y todos los otros males que puedan achacarse a un pequeñoburgués, que es lo que a menudo soy.
En fin, como nuestros deseos a menudo son únicamente vanos anhelos que sabemos irrealizables,  síntomas de carencias contra las que nos rebelamos fugazmente, en lugar de desear felices navidades, ahí va un augurio personal tan hermoso como imposible, que visto al trasluz dice más de lo que soy que de lo que espero:


                         

Mallarmé, L'après-midi d'un faune.