jueves, 1 de marzo de 2012

Este diablo no estaba en los detalles, sino en la cabeza de los poderosos. El retoque, la reina de las malas artes.

M. Amis se queja en Koba el Temible. La risa y los veinte millones (Anagrama, Barcelona, 2004), su biografía de Stalin, de la escasez  de imágenes de los horrores del estalinismo en comparación con la abundancia de testimonios gráficos de holocausto nazi. Y es que lo de los nazis, en su mayor parte, lo filmaron los aliados, pero Stalin pudo cumplir la más simple de las censuras, no difundir imágenes de lo que no interesa que sea visto. Además de esa variante elemental para poner freno a una realidad incómoda, los dictadores, y algunos que no lo fueron también, se dejaron o dejan tentar a menudo por el retoque, esa falsificación perversa de la realidad que consiste en dar la versión que nos conviene de los hechos. No se trata de silenciar lo ocurrido, sino de adulterarlo hasta que se ajuste a nuestro interés.
El diario repubblica publica una pequeña antología de viejas fotos retocadas. No contienen vientres fláccidos que se esfuman como por encanto gracias al photoshop, ni glúteos desagradecidos al esfuerzo, ni  pieles demasiado oscuras para propietarios que hubieran querido ser más blancos que el burrito de Norit. Se trata de acontecimientos relevantes, personajes importantes, grandes canallas algunos de ellos, obsesionados por el detalle, como corresponde a los dictadores, profetas de un orden en el que cada cosa, hasta lo más nimio, debe estar en su sitio, un orden nuevo o viejo en el que con tal de obtener el resultado querido se puede y hasta  se debe falsear lo real, hacer, muchas veces, que parezca lo contrario de lo que es. En ese mundo, los comisarios políticos deben buscas desviaciones, anticiparse a las tentaciones, incoar expedientes, proponer sanciones e irse a dormir con la conciencia tranquila del deber cumplido. Quizá al día siguiente al llegar al trabajo se enteren de que han caído en desgracia:
(immagini Milestone Media)
I primordi di photoshop: da Stalin a Mussolini, la storia del fotoritocco
Stalin nel 1930 circa. Il dittatore russo era solito far cancellare i suoi nemici dalle foto. In questa immagini un commissario venne rimosso dopo esser caduto in disgrazia
I primordi di photoshop: da Stalin a Mussolini, la storia del fotoritocco
Il primo ministro canadese William Lyon Mackenzie con la regina Elisabetta I. In realtà con i due c'era anche Re Giorgio VI, eliminato successivamente dall'immagine per non offuscare la figura del premier canadese.
I primordi di photoshop: da Stalin a Mussolini, la storia del fotoritocco
Joseph Goebbels (secondo da destra) venne rimosso da questa foto che lo ritraeva con Adolf Hitler nel 1937.
I primordi di photoshop: da Stalin a Mussolini, la storia del fotoritocco
Nel 1936, Mao Tse-tung fa rimuovere dall'immagine Po Ku (a sinistra nella prima foto), una delle figure storiche del Partito Comunista Cinese.
I primordi di photoshop: da Stalin a Mussolini, la storia del fotoritocco
Il generale Ulysses S. Grant davanti alle sue truppe durante la Guerra Civile Americana nel 1864. La foto è il risultato di un fotomontaggio: la testa è stata presa da un’immagine del generale Grant, il cavallo e il corpo sono del generale Alexander M. McCook e lo sfondo è una foto dei prigionieri catturati durante la battaglia di Fisher’s Hil.
I primordi di photoshop: da Stalin a Mussolini, la storia del fotoritocco
La celebre foto che ritrae Abramo Lincoln nel 1860 in realtà è stata realizzata prendendo la testa del Presidente americano e sistemandola sul corpo del politico John Calhoun
I primordi di photoshop: da Stalin a Mussolini, la storia del fotoritocco
Mussolini in versione eroica in Libia. Probabilmente il dittatore sarebbe caduto da cavallo se non ci fosse stato qualcuno a reggere le redini dell'animale.
showNextPhoto()
In questa foto i soldati russi issano la bandiera sovietica sul palazzo del Reichstag tedesco. L'editore capo della rivista russa Ogoniok decide di cancellare l'orologio dal polso di uno dei militari.

No hay comentarios:

Publicar un comentario