Viaje a Francia en 2016

sábado, 5 de marzo de 2011

8 de Marzo: “La Mujer en la Pintura y Poesía Rusa” (a cargo de SABINA BATYROVA)

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8 МАРТА

17.30 часов

ЗАЛ ДЛЯ КОНФЕРЕНЦИЙ ШКОЛЫ ЯЗЫКОВ №1

В ЧЕСТЬ МЕЖДУНАРОДНОГО ЖЕНСКОГО ДНЯ 8 МАРТА

ОТДЕЛЕНИЕ РУССКОГО ЯЗЫКА

Приглашает вас на вечер «ЖЕНЩИНА В РУССКОЙ ЖИВОПИСИ И ПОЭЗИИ» (подготовка: Батырова Сабина)

(8 de Marzo

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

El Departamento de Ruso de la EOI N1

les invita a asistir a la charla

“La Mujer en la Pintura y Poesía Rusa”, a cargo de SABINA BATYROVA

17.30 horas SALA DE CONFERENCIAS)

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Caquexia percudida

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jueves, 3 de marzo de 2011

Nos conocimos en enero. Francés (I). Le jour du quatorze avril Je (ne) reste (pas) dans mon lit douillet.

14 avril

Nous nous sommes rencontrés en janvier et le 14 avril j'ai décidé de l'empoisonner. Je me rappelle bien parce que quand on me guérissait les coups, le médecin d'urgence a exclamé : Quel pays, quelle forme de célébrer l'anniversaire de la proclamation de la Seconde République!

Traducción:

14 de abril

Nos conocimos en enero y el 14 de abril decidí envenenarle. Lo recuerdo bien porque cuando me estaba curando los golpes, el médico de urgencias exclamó: ¡Qué país, qué forma de celebrar el aniversario de la proclamación de la II República!

Miguelitagg.  1º Intermedio - Francés

247 micronarraciones con un máximo de 247 palabras.

Entra en la página web del concurso de micronarrativa en inglés para pequeños grandes escritores de hasta 16 años pinchando sobre esta frase.

lunes, 28 de febrero de 2011

La exposición de marzo en elparedondehelarte. Kumiko Fujimura

 

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Kumiko Fujimura (Osaka, Japón, 1958) reside en España desde 1990 y concretamente en la capital aragonesa desde hace 13 años. Este hecho explica que haya sido en nuestro país donde ha desarrollado su principal labor creativa y que sus obras se hayan expuesto, sobre todo, en ciudades como Zaragoza, Madrid, Barcelona, Teruel, Valencia y Lérida, aunque también han viajado a La Habana, París o, por supuesto, Tokio y Osaka.

Es en el tratamiento del movimiento, donde radica la verdadera originalidad y el profundo valor del trabajo de Fujimura pues su plasmación en el lienzo nace de una simbiosis perfecta entre la cultura de su país de origen y del de adopción: En mi trabajo intento unir la delicadeza de Japón y la fuerza de España – afirma la propia artista.

Así, en su obra encontramos, por un lado, los ecos de la mejor pintura a la tinta china o sumi-e, técnica ancestral que Fujimura conoce profundamente y practica aunque en su caso alejada de cualquier connotación zen o religiosa. Esta influencia se hace palpable en sus creaciones gracias a elementos como la aparente rapidez de ejecución, la controlada intensidad del trazo, el dominio del recorrido del pincel -obtenido a base de la repetición infinita de cada motivo-, la plasmación del instante, la espontaneidad, la búsqueda equilibrada de los espacios vacíos o la eliminación de todo lo innecesario y superfluo. Fujimura lleva hasta sus últimas consecuencias todos estos valores, construyendo unas imágenes leves y sencillas que remiten a un estado de paz interior y de silencio que insinúan más que concretan, que sugirieren más que imponen...

(…) Fue en España donde conoció y empezó a utilizar la técnica del acrílico, empleada como base para todas las obras de la exposición que ahora nos ocupa. Sin embargo, Fujimura lejos de adoptar sin más este procedimiento pictórico, ha sabido combinarlo con la tinta china, adaptándolo a sus necesidades plásticas al permitirle trabajar con gran velocidad y captar con mayor naturalidad los gestos de las figuras, así como también alcanzar un marcado contraste –casi monocromo como sería habitual en el sumi-e- entre las figuras y los fondos, aunque empleando, sobre todo, el lienzo como soporte en lugar del papel.

Laura CLAVERÍA GARCÍA   Resumen de: Revista Número 10 | Panorama de Arte | Exposiciones | Kumiko Fujimura. Movimiento y silencio. http://www.aacadigital.com


Hay cosas que se llevan decididamente mal, como la suciedad y el mar, las vallas publicitarias y los campos de trigo, los políticos y los coches de lujo. Otras son aparentemente contradictorias, pero en el contraste reside su belleza, el sol de invierno, los claros de luna, el amor y el tiempo. La pintura de Kumiko Fujimura se coloca en el punto extremo de dos fuerzas contradictorias y logra ser lo que busca cuando se produce el precario equilibrio entre ellas. Son el trazo único, definitivo, ese que quería automatizar Matisse, y la casualidad, el azar, entendido como la parte de indeterminación que se produce al emprender cualquier acción, más si es pictórica y se basa en la mancha, la tonalidad difuminada, el contorno vacilante. Máximo cuidado en la ejecución, pero al tiempo un desafío insobornable a lo impredecible; conciencia, pues, de su poder creador, pero también humilde abandono a lo contingente: modestia y orgullo, puro equilibrio, pintura pintada que no pierde de vista la figuración, vida vivida.

Javier Brox


Kumiko Fujimura era artista antes de que nos conociéramos.

Su vida en España, en Madrid concretamente, y sus estudios de Bellas Artes le dieron ya un conocimiento profundo de la cultura y la vida españolas.

Cuando nos conocimos, ella siempre pensó que era afortunada por poder estudiar a fondo el español y poder profundizar en un idioma que ya conocía. Sin embargo, los afortunados fuimos todos aquellos que la conocimos: ciertamente el español no es un idioma fácil, pero su talento y entrega en lides lingüísticas también dieron muy buenos resultados.

Recuerdo que un día nos trajo a clase unos cuadros que había pintado –eran óleos, pero también había siluetas y movimientos- y le acompañaba su hija, que en aquel momento vestía de uniforme colegial. Y recuerdo que nos preguntamos si acaso Kumiko podría dejar de ser una artista en algún momento de su existencia.

Visto lo visto, es fácil colegir que no.

Andrés Guerrero

domingo, 27 de febrero de 2011

Los zapatos domados de Beyoncé

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Hay complementos, prendas, conjuntos completos que imponen a quien los lleva, por ocio o negocio, una actitud, como si fueran una extensión de nuestras intenciones, una segunda piel, la guinda del pastel que queremos cocinar y sacar a la mesa. Y no me refiero a los disfraces de legionario, abeja maya o cuero negro con las nalgas al aire, sino al gore-tex abertzale -a veces combinado con el estilo Armani curil-, a la corbata ejecutiva o al coronel Tapioca del aventurero andarín urbano. Supongo que, en realidad, se junta el arte con la necesidad y quien se pone algunas de esas cosas debe intuir antes de cerrar la cremallera que pueden cambiar las tornas y, en lugar de maquearlo, quizá acabe él mismo siendo esclavo de ellas. Porque hay prendas que nos obedecen desde el principio, otras que acaban por ceder y algunas de las que no pasamos de ser siervos. Que los disfraces suelen ser sentidos como constrictivos lo prueba ese gesto que hacen quienes aflojan el nudo de la corbata como si de una soga al cuello se tratara, se liberan de los zapatos como de armaduras o se quitan la chaqueta como si a continuación fueran a entrar en el paraíso perdido. También lo prueba el desdén con el que algunas mujeres se deshacen temporalmente del bolso, cuya relación con la bolsa marsupial , desde un punto de vista evolucionista, acabará probando alguna universidad de Wisconsin o Wichita

Pero, quizá, las más interesante son las prendas que elegimos libremente, aunque eso sea mucho decir. Me refiero a las que nos ponemos para estar a gusto, ir de fiesta con amigos, tomar una cañita, o, en el caso de Beyoncé, asistir al reciente espectáculo All Stars Game de void(2) la NBA. Son el trasunto de una actitud desenfadada, la cara amable y bienintencionada que queremos que los demás nos vean, con una mezcla de comodidad, desenfado y esmero que se resume en el orgulloso eslogan “informal, pero arreglada”. Eso sí, cada uno con lo que le gusta y se puede permitir. Y Beyoncé, en cuestión de permisos anda forrada, como se puede ver en las instantáneas que reproduzco a continuación, todas ellas visibles en la página web del anterior enlace.

No sé a qué se puede parecer llevar un arnés de este jaez, un objeto de ese valor, semejantes borceguíes, bajos y sin cordones, o sea, mocasines de plataforma y tacón que da vértigo ajeno. Claro que el amor por lo teatral de la tribu que acompaña a la cantante no desentona en absoluto con ella. Quien ve un partido de baloncesto con gamas es que pertenece al mundo dove ogni dramma è un falso y un grupo tan conjuntado como para parecer un grupo de percusión de lujo sobre bidones y sartenes o el cuerpo de baile de un video clip barriobajero de lujo no puede estar compuesto más que por aquellos que con la mimica e il canto pueden convertirse en un altro. Queda para sus adentro en quién se convierten y como ven a los demás mortales. Si en los parques temáticos de atracciones alquilaran esos zapatos durante cinco minutos y se pudiera contratar una compañía como la que exhibe Beyoncé -o viceversa- sin duda probaría a mirar el mundo alucinado desde esas alturas, desde ese grado de afectación y quizá de inconsciente soberbia.

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