Viaje a Francia en 2016

viernes, 18 de diciembre de 2009

Rincón del baile (10). El baile del niño que vive dentro de la madera.

Totò a colori (1952) es la primera película italiana en color. Por lo que se refiere al argumento, es de escasa solidez, como ocurre en bastantes de las películas del cómico italiano, que a menudo son poco más que una excusa para que exhiba sus habilidades, no pocas, por cierto. Es muy frecuente que algo semejante ocurra con los cómicos, lo cual, superada la novedad, hace que al cabo de un ratillo, salvo contadísimas excepciones, acaben por cansarnos. Martes y trece, por poner un ejemplo, eran muy divertidos, pero superada la media hora y año tras año en Nochevieja se hacían patéticos y hasta ellos, que empezaban a auto parodiarse, debieron de caer en la cuenta. Solo los genios se pueden permitir sobrepasar la media hora de sobreactuación. Y ello en base a dos líneas de fuga. La primera consiste en construir una historia sólida, como ocurre con el Chaplin que ya no se ocupa de hacer solo sketches; la segunda, en la diversificación de los números: mimo, baile, canción, calambours, equívocos, una sucesión trepidante de sorpresas que solo acaba con The end. Es el caso, por ejemplo, de algunas pelis de los hermanos Marx. Totó, por su parte, dio lo mejor de sí mismo como actor y hasta como cómico, me atrevería a decir, cuando algún director le ató algo más corto, sin permitir que se enseñoreara de la escena por completo a través de sus innumerables recursos. Es el caso de Pasolini en Uccellacci e uccellini, o en el episodio La terra vista dalla luna (Le streghe). También se comportó como es debido y, al tiempo, con enorme gracia, en Guardie e ladri, de Steno y Monicelli, o como personaje secundario en I soliti ignoti, también con Monicelli. Totò a colori, de la que están sacadas las dos escenas de esta entrada, es una antología de números estelares. Por eso, casi quizá es mejor ver la película fragmentada, porque el argumento más parece una excusa para enhebrar los gags que otra cosa. En la primera de las dos escenas que recojo, Totò hace de Pinocho en una especie de danza en la imita a esta marioneta humana, o mejor sería decir que da vida a esta inolvidable criatura literaria.

En su ensayo sobre la novela del S.XIX, El mal absoluto, Galaxia Gutemberg, 2006, Piero Citati dedica a Pinocho una esplendidas páginas (384-397). Entresaco las siguientes líneas:

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En el siguiente enlace está la escena completa sin el bis, aunque las imágenes son de peor calidad: http://www.youtube.com/watch?v=wF7ozFWF6kM&feature=related

Antes, en su viaje en pos del editor Tiscardi pasa por Capri, donde entra en contacto con la jet set, con veleidades artístico filosóficas, del momento. Casi me quedo con la jet marbellí de Gil y Gil. Allí monta este número (musical).

jueves, 17 de diciembre de 2009

Rincón de las versiones (19) Cornudo, vale, pero apaleao, no.

E. Clapton consiguió este éxito cult con una canción de B. Marley que tiene todo el sabor de las historias de antihéroes. Personajes con un código de honor distinto, pero que cumplen a rajatabla. Hostigados por los representantes de la ley, ese cumplimiento está ligado a la defensa de sus derechos mínimos, de su espacio vital y a menudo pone en evidencia la falsedad de los códigos de honor dominantes. Nunca se sabe del todo, pero no parece que el prota de la canción sea precisamente lo que se llama un hombre de honor, un mafioso, que esos también tienen un código estricto, solo beneficia únicamente a sus acólitos y es cruel con los demás. La historia  me hace pensar en tantas películas: Huston, en especial, pero quizá también Tarantino, los Coen, cuando se trata de malos torpes; en las baladas, por ejemplo de Dylan, sobre falsas acusaciones, y en tanta novela sobre los Estados Unidos profundos, si es que los hay  superficiales. En otro sentido, un poco traído por los pelos, me viene a la cabeza una muy buena parte de la obra del gran Coetzee, cuyos personajes son individuos  que no renuncian a su peculiaridad, sean los que sean los avatares que obstaculicen su vida, sheriff o representante del estado incluido. A partir de cierta edad, cuando las novedades  se van terminando, no sirve de mucho viajar,  sino es alrededor de la fidelidad a uno mismo.

I shot the sheriff
But I didn't shoot no deputy, oh no! Oh!
I shot the sheriff
But I didn't shoot no deputy, ooh, ooh, oo-ooh.)
Yeah! All around in my home town,
They're tryin' to track me down;
They say they want to bring me in guilty  /For the killing of a deputy, /For the life of a deputy. /But I say: /Oh, now, now. Oh!
(I shot the sheriff.) - the sheriff. /(But I swear it was in selfdefence.) /Oh, no! (Ooh, ooh, oo-oh) Yeah! /I say: I shot the sheriff - Oh, Lord! - /(And they say it is a capital offence.) /Yeah! (Ooh, ooh, oo-oh) Yeah! /Sheriff John Brown always hated me,
For what, I don't know: /Every time I plant a seed, /He said kill it before it grow - /He said kill them before they grow. /And so:
Read it in the news: /(I shot the sheriff.) Oh, Lord! /(But I swear it was in self-defence.) /Where was the deputy? (Oo-oo-oh) /I say: I shot the sheriff, /But I swear it was in selfdefence. (Oo-oh) Yeah!
Freedom came my way one day /And I started out of town, yeah!
All of a sudden I saw sheriff John Brown /Aiming to shoot me down,
So I shot - I shot - I shot him down and I say: /If I am guilty I will pay. /(I shot the sheriff,) /But I say (But I didn't shoot no deputy),
I didn't shoot no deputy (oh, no-oh), oh no! /(I shot the sheriff.) I did! /But I didn't shoot no deputy. Oh! (Oo-oo-ooh)
Reflexes had got the better of me /And what is to be must be:
Every day the bucket a-go a well, /One day the bottom a-go drop out, /One day the bottom a-go drop out. /I say: /I - I - I - I shot the sheriff. /Lord, I didn't shot the deputy. Yeah! /I - I (shot the sheriff) - /But I didn't shoot no deputy, yeah! No, yeah!

YO LE DISPARÉ AL ALGUACIL,
PERO NO MATÉ AL DIPUTADO.
YO LE DISPARÉ AL ALGUACIL,
PERO NO MATÉ AL DIPUTADO.
EN TODO MI PUEBLO NATAL...
ESTÁN TRATANDO DE ENCONTRARME./DICEN QUE QUIEREN CULPARME DEL ASESINATO DE UN DIPUTADO, DE LA VIDA DE UN DIPUTADO./PERO YO LES DIGO QUE SI SOY CULPABLE, PAGARÉ.
YO LE DISPARÉ AL ALGUACIL, PERO FUE EN DEFENSA PROPIA.
YO LE DISPARÉ AL ALGUACIL, Y ELLOS DICEN QUE MEREZCO LA PENA DE MUERTE./ EL SHERIFF JOHN BROWN SIEMPRE ME ODIÓ. ¿POR QUÉ? NO LO SÉ./ CADA VEZ QUE PLANTO
UNA SEMILLA, ME DICE QUE LA MATE ANTES DE QUE CREZCA.
ME DICE QUE LAS MATE ANTES DE QUE CREZCAN. ESTÁ EN LAS NOTICIAS. YO LE DISPARÉ AL ALGUACIL, PERO NO MATÉ AL DIPUTADO. YO LE DISPARÉ AL ALGUACIL, PERO NO MATÉ AL DIPUTADO. LA LIBERTAD VINO HACIA MÍ UN DÍA. Y ME FUI DE LA CIUDAD. DE PRONTO VI AL ALGUACIL JOHN BROWN APUNTÁNDOME
PARA MATARME. ENTONCES LE DISPARÉ Y LO MATÉ. Y DIGO:
SI SOY CULPABLE, PAGARÉ. YO LE DISPARÉ AL ALGUACIL, PERO
JURO QUE FUE EN DEFENSA PROPIA. YO LE DISPARÉ AL ALGUACIL,
Y ELLOS DICEN QUE MEREZCO LA PENA DE MUERTE. YO TUVE MEJORES REFLEJOS./ Y LO QUE DEBE SER DEBE SER./ TANTO VA EL CÁNTARO A LA FUENTE QUE ACABA POR ROMPERSE.

Rincón de las ocurrencias. Bierce (3).

BACCHUS, s. A convenient deity invented by the ancients as an excuse for getting drunk.

Baco, n. Socorrida deidad que fue inventada en la antigüedad como excusa para el emborrachamiento. (…)

BAROMETER, s. An ingenious instrument which indicates what kind of weather we are having.

Barómetro, n. Ingenioso aparato que informa del tiempo que está haciendo.

BELLADONNA, n. In Italian a beautiful lady; in English a deadly poison. A striking example of the essential identity of the two tongues.

Belladona, s. En Italiano, hermosa mujer; en Inglés, veneno mortal. Llamativo ejemplo de la afinidad de base entre las dos lenguas.

BIGAMY, n. A mistake in taste for which the wisdom of the future will adjudge a punishment called trigamy.

Bigamia, s. Falta de gusto que en un futuro más sabio se  castigará con pena de trigamia.

El langostino del Ebro. Micronar(ración) de los langostinos también lloran. Francés (2)

La grosse crevette détestait la foule, bien qu’à cette époque de l’année ce soit presque inévitable. C’était la proximité du Noël la cause des allées et venues des gens qui faisaient leurs achats pour les fêtes. Au milieu de tellement de gaieté, pour quoi fallait-il qu’elle se sente si chagrinée ? Lui rongeait l’idée de ne pas savoir à quelle sauce elle serait mangée. Moins que rien elle désirait finir cuite dans une soupe ou sur un froid lit de frisée, soit panée soit en cocktail. Quelle vulgarité ! Elle rêvait quelquefois d’un bain de sauce mousseline aromatisée à l’armagnac, relaxant et sophistiqué. C’est comme ça qu’elle se serait trouvée dans son élément.

Ce qu’elle n’aurait jamais pu imaginer, c’était de se voir comme ceci, par terre, dans le marché fermé, dans le noir, en craignant le silence, la solitude, le néant. C’était possible que personne ne se soit rendu compte qu’elle était là ?

Il y avait à peine une demi-heure qu’un chat l’avait rapprochée. Il l’a flairée, il a fait un tour autour d’elle, en la regardant, en remuant sa queue. Il l’a léchée, il a essayé de la prendre avec sa patte et il a miaulé deux fois. Après il est reparti. Dehors régnait une grande agitation et, parfois, on entendait quelque chant de Noël.

TRADUCCIÓN :

El langostino odiaba las multitudes, aunque en esta época del año fuera casi inevitable. Era la proximidad de la Navidad la causa de las idas y venidas de la gente que hacía sus compras para la fiesta. Entre tanta alegría, ¿por qué tenía él que sentirse tan apenado? Le carcomía la idea de no saber cual sería su destino. Nada deseaba menos que acabar achicharrado en una sopa, o sobre una fría cama de escarola, ya fuera rebozado, ya en cóctel. ¡Qué vulgaridad! A veces soñaba con un baño de salsa muselina al aroma de armañac, relajante y sofisticado. Así es como se encontraría en su salsa.

Lo que nunca hubiera podido imaginar era verse de este modo, por los suelos, en el mercado cerrado, a oscuras, temeroso del silencio, de la soledad, de la nada. ¿Era posible que nadie se hubiera dado cuenta de que estaba allí?

Hacía apenas media hora que un gato se le había acercado. Lo olfateó, dio una vuelta a su alrededor, mirándolo, moviendo la cola. Lo lamió, intentó cogerlo con la pata y maulló dos veces. Después se marchó. Afuera reinaba un gran bullicio y de vez en cuando se oía algún villancico.

Pilar Ruiz Ruiz

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Un amigo poeta, Raymond Beyeler y un grabado de Alechinsky

Le conocí hace casi 30 años en Florencia. Estábamos asistiendo a un curso de italiano de dos meses. Hacía un calor insufrible y yo había contraído una variante del síndrome de Stendhal. En lugar de ir a ver, me había replegado en mi habitación, un húmedo semisótano cerca de la villa donde se daban las clases. Leía guías turísticas, me informaba de las actividades gracias a Repubblica, cuya página central fue mi mejor profesor de italiano, pero no era capaz de lanzarme a los museos, iglesias, conventos, plazas, fachadas, palacios, puentes, placas conmemorativas, mercados, sacristías, escaleras, castillos, exposiciones, jardines, corredores, esquinas, fuentes, pórticos, bibliotecas, patios, que hay en Florencia. Tenía el aliento cortado. Venía de Madrid, pero el casco histórico de Florencia no tiene comparación alguna con casi nada. Es insoportable, se corre el riesgo de morir disuelto por el sudor del verano y por la pérdida de identidad. Un flâneur como yo, que deja que la mirada, como la atención difusa del psicoanalista freudiano, se pose allí donde algo le llama la atención, hubiera sido presa de contorsiones insufribles, de una aceleración visual que me habría llevado a ser atropellado o a darme de bruces con una señal urbana. Hay que tener algún centro di gravitá permanente para pasear por esas calles sin perderse, dejando como pulgarcito migas de pan para seguir el rastro de vuelta del viaje tras el éxtasis. Pero él tenía más experiencia  y me sirvió de acicate.                                    
Ha dedicado su vida a ahorrar para después fundir lo acumulado en un grand tour intermitente por el mundo. Su media de estancia en cada  ciudad era de tres meses de dicha tras tres tristes años de trabajo. Después de Florencia, me parece que se fue a Venecia, a una pensión literaria en la Giudecca, y más tarde a Berlín. En Florencia, me hizo aceptar lo real, el mal menor consistente en ver solo algunas cosas, aunque tuviera que pasar del síndrome de Stendhal al de turifel (descrito  por S. Ferlosio en sus tratados sobre moral y costumbres). No compartía todos sus intereses culturales, ni el los míos, pero creo que los dos somos, en muy buena parte, autodidactas algo caprichosos y no voy a explicar qué significa eso en términos vitales, porque solo interesa a los que ya lo saben.
Uno o dos años después vino a verme a Pavia. Le recuerdo vestido con un conjunto verde, como el atuendo de médico de hospital, pero de tono más oscuro y corte tipo sahariana. Me dio un ejemplar de una de las revistas en las que colaboraba, Phréatiques, que aún conservo,  y tuvo una pequeña enganchada con mi mujer. Ella, muy antiyanqui, había dicho algo sobre ese colectivo imaginario y él insistía en que lo importante era el individuo, el individuo, con acento en la u. Tenía razón, pero a veces se hace cómodo el tópico, como un break en medio de la experiencia vivida a pecho descubierto. Además el indivi-dúo por lo menos son dos.
Seguimos escribiéndonos, pero al final le perdí de vista durante muchos años, hasta que por arte de magianet reapareció, saliendo de la chistera de mi cuenta de correo google.  Cuando le conocí ya había ganado un prestigioso premio para jóvenes poetas. Después, ha seguido publicando, incluso, según me contó, alguna novela policiaca. Su grand tour viajero no ha acabado, pero, ahora, sobre todo, rueda películas como actor, creo que de reparto. Hace poco hizo un telefilm sobre la vida de Boris Vian, en el papel  de amigo del poliédrico escritor y músico  –”pobre Colin”, decía la anciana tía de un amigo de la universidad cuando le hablábamos de La Espuma de los días, como quien habla de un perrito enfermo. Me cuenta en un correo que se le ve en el rodaje de un cocktail  en la editorial Gallimard en 1947. Al decírmelo, a mí me bailaron las fechas de la Segunda Guerra Mundial y lo imaginé rodeado de nazis. Después, caí en la cuenta y entonces lo vi curioseando por los estudios, sabiendo seguramente mejor  que los otros actores a quién representaba cada personaje y cuáles eran los pintores cuyos cuadros decoraban la sala de la recepción, aprovechando en suma cada instante útil con esa misma sed inteligente de vida que ya tenía hace 20 o 30 años, qué más da.
Siempre le interesó la pintura. Recuerdo su antigua pasión por Piero della Francesca y por la pintura en general. Los dos poemas que aparecen a continuación pertenecen a la misma rama de textos. Tras ellos, he incluido dos imágenes. No hubiera sido necesario, pero intenet facilita el espíritu detectivesco y he encontrado una obra con el mismo título que el primer poema y del mismo pintor cuyo nombre encabeza el texto. Con respecto a les Nymphéas, doy un enlace que permite una visita virtual. No es lo mismo que la experiencia quintaesenciada del texto poético, pero a alguno le hará gracia.

Ambos textos ya habían sido publicados en Concerto pour marées et silence, revue, 2009.

LA MER NOIRE
ALECHINSKY, COLLECTION PARTICULIERE, OSTENDE

Le signe en travail, dans la marge, nous instruit. Il fuse, germe et feu, impérieusement.
Cette apostille a des couleurs. Dévorantes, insatiables. Mais le sujet sait les circonscrire.
Le flux remue son sel, la nuit s’abîme. Nous craignons leurs manières d’encre, leur oeuvre sans fond.
La terre passe sous silence. L’épreuve pèse, devant, que gouverne un ponton en souffrance.
Dans l’attente, on estime la méridienne, la patience des hauteurs. La mer écrit, pour le solstice. Ses déliés font des vagues.
D’une rive l’autre, la vie improvise à l’excès sa gloire horizontale.
Tout accable. Notre étoile désespère à traverser les mondes. La lune crie où l’on te regarde.
Mais ton métier est de veiller. Et quand, autour, le geste assaille, chercher sur la carte du ciel la lumière des disparus.

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LES NYMPHEAS
CLAUDE MONET, ORANGERIE, PARIS

La substance fait des gestes. Toute couleur infuse. La matière apprend à penser.
Elle plisse son corps vagal sur le bleu de la touche. Ou se dissout dans l’élément qui se souvient.
Le ciel recule, plus bas, quand nous penchons notre image. La lumière inverse la forme, estime la durée qui la contient et, d’une langueur détachée, étanche les étamines.
C’est la gloire de l’entrelacs, la confusion des ellipses.
Les communiantes au miroir bercent des ombres. Leurs pétales cillent, cousus au point de tulle.
Là, des feux de brume s’ancrent sur l’estampe. Ils consument leur cœur comme des météores dans la béatitude du demi-jour.
L’art est sans rives. C’est une grande conspiration végétale qui absorbe des signes.
La Beauté s’éprit dans le reflet du monde : avant les yeux déjà, l’eau regardait les fleurs.

Raymond Beyeler

http://www.musee-orangerie.fr/homes/home_id24799_u1l2.htm

martes, 15 de diciembre de 2009

Fiesta de navidad. Risas rusas, regalos y ración de ensaladilla en la Sala Roja de conferrencias.

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Новогодний Праздник

отделения Русского языка

Приглашаем всех, кто любит русский язык, на наш праздник!

Понедельник, 21 декабря

18:00 – 20:00 часов

Зал для конференций

В программе:

Конкурсы, песни, игры, подарки, русские угощения....

Мы ждём Вас!


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Fiesta de Navidad del Departamento de Ruso

LUNES, 21 DE DICIEMBRE

18:00 – 20:00 horas

SALA DE CONFERENCIAS

En el programa:

Canciones Juegos Risas Concurso de ensaladilla rusa Comida rusa Regalos

¡Os esperamos!

Rincón de las ocurrencias. Bierce (2).

ABSURDITY, n. A statement or belief manifestly inconsistent with one's own opinion.

Absurdo, s. Opinión o creencia muy poco acorde con lo que uno mismo piensa.

ADORE, v.t. To venerate expectantly.

Adorar, v.t. Venerar interesadamente.

AMBIDEXTROUS, adj. Able to pick with equal skill a right-hand pocket or a left.

Ambidiestro,adj. Dotado para robar del bolsillo izquierdo y del derecho con la misma finura.

AMNESTY, n. The state's magnanimity to those offenders whom it would be too expensive to punish.

Amnistía, n. Gesto magnánimo del Estado para con aquellos a los que resultará demasiado oneroso castigar.

ANTIPATHY, n. The sentiment inspired by one's friend's friend.

Antipatía, n. Sentimiento que despierta el amigo de un amigo nuestro.

APPLAUSE, n. The echo of a platitude.

Aplauso, n. Eco de un simpleza.

ARMOR, n. The kind of clothing worn by a man whose tailor is a blacksmith.

Armadura, n. Vestimenta que luce aquel cuyo sastre es un herrero.

ABSENT, adj. Peculiarly exposed to the tooth of detraction; vilifed; hopelessly in the wrong; superseded in the consideration and affection of another.

Ausente, adj. Que corre el claro riesgo de ser criticado, vilipendiado, considerado sin remisión en el error y está expuesto a dejar de ser estimado en favor de terceras personas. (…)

El langostino del Ebro. Micronar(ración) de meteduras de gamba. Francés (1).

La grosse crevette que je me suis achetée ne me va pas avec le costume de velours rouge. Je ne sais pas comment l’attacher au revers du blazer, je l’attache avec une ficelle mais elle la coupe avec ses pinces. J’essaye de la convaincre de rester collée au col de la chemise toute la soirée, mais fatiguée, elle se laisse tomber. J’ai beau me parfumer, je sens toujours le poisson. Et même si je lave la grosse crevette j’ai toujours les vêtements pleins de taches. C’est là que j’ai compris ce que le magazine voulait dire : ce qui est à la page ce n’est pas de porter une grosse crevette mais une grosse cravate.
TRADUCCIÓN
Nota: la traducción en español no tiene mucho sentido, es un juego de palabras entre crevette (gamba) y cravate (corbata).

El langostino que me he comprado no pega con el traje de terciopelo rojo. No sé como sujetarlo a la solapa de la americana, lo ato con un hilo pero él lo corta con sus pinzas. Intento convencerlo de que se quede pegado toda la noche pero, cansado, se deja caer. Por mucho que me perfumo huelo siempre a pescado. E incluso si lavo al langostino tengo siempre el traje lleno de manchas. Entonces, he entendido lo que la revista quería decir: lo que está de moda no es llevar un langostino (grosse crevette) sino una gran corbata (grosse cravate).

Ángela Román

lunes, 14 de diciembre de 2009

Rincón de las versiones (18) ¿El cambio climático afecta al frío interno?

Reproduzco las líneas que J. J. Millás dedica al frío en El mundo, Planeta, 2007, una autobiografía novelada. La parte dedicada a su infancia es estupenda. El resto, no tanto.

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Pero el aumento de la temperatura media amenaza en convertir a los sabañones de Millás en un motivo costumbrista. Otro que habla mucho del frío en sus memorias es Gamoneda. Mejor lo dejamos para otro día.

A mediados del largo noviembre en Madrid, cuando ya estaba instalado el árbol de Navidad en la Puerta del Sol, la gente iba en manga corta y las heladerías estaba llenas.

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¿Por qué me gusta esta canción? Por varias cosas, creo yo. Por la voz de quien la canta, que desmiente la endeblez de su cuerpo, conservando, sin embargo, su delicadeza. Me transmite determinación, capacidad de atender al detalle y al conjunto, el grado justo de timidez y de conciencia de uno mismo y de sus sentimientos. Y además, me gusta su sinceridad en la expresión, sin olvidar por un momento lo que de artificioso tiene cantar.

La letra no vale mucho, como ocurre a menudo con las canciones que más nos gustan. Pero la melodía me encanta y la imagen de esta chica que hablaba del frío del corazón hace 50 años, del amor como fuente precaria de calor, de energía, que decía sentirse desilusionada, cuando en la España oficial la mujer era todavía un cuerpo destinado al reposo del guerrero, me conmueve:

D'inverno il sole stanco/a letto presto se ne va/Non ce la fa più
non ce la fa più/La notte adesso scende/con le sue mani fredde su di me/Ma che freddo fa!/Ma che freddo fa!/Basterebbe una carezza
per un cuore di ragazza/Forse allora sì che t'amerei./ Cos'è la vita/ senza l'amore,/ è solo un albero/ che foglie non ha più
e s'alza il vento/un vento freddo/ come le foglie/ le speranze butta giù/Ma questa vita cos'è /se manchi tu./Mi sento una farfalla/che sui fiori non vola più/che non vola più/che non vola più.
Mi son bruciata al fuoco/del tuo grande amore/che s'è spento già
Ma che freddo fa!/ Ma che freddo fa!/ Tu ragazzo m'hai delusa,/hai rubato dal mio viso/quel sorriso che non tornerà.
Cos'è la vita/ senza l'amore,/ è solo un albero/ che foglie non ha più
e s'alza il vento/un vento freddo/ come le foglie/ le speranze butta giù/Ma questa vita cos'è /se manchi tu. /Cos'è la vita/Che freddo fa!/ se manchi tu.

Desde que ella la cantó la cosa no ha hecho otra cosa que empeorar. Ella misma se encargó de destrozarla en francés. Dalida tampoco se quedó corta:

Dans l'aube qui s'apprête /Déja s'ouvrent les lilas/Et pourtant j'ai froid/ Et pourtant j'ai

froid /Au bout de ma fenêtre/Le soleil se reflète sur les toits/ Et pourtant j'ai froid/ Et pourtant j'ai froid/Je me sens perdue/Mon lit est grand comme un désert/Et dans mon coeur sont revenus/Les jours d'hiver/La vie loin de toi/La vie loin de toi/C'est comme un ciel qui ne verrait jamais le jour/Ma chance et ma joie/Me viennent de toi /Et mes étés portent le nom de ton retour/Ne tarde pas, j'ai si froid /Sans ton amour/Ta place est encore chaude/Je l'entoure de mes bras /Et pourtant j'ai froid/Et pourtant j'ai froid/Mais ce n'est pas ta faute /Je sais qu'un jour ou l'autre tu me reviendras/Et pourtant j'ai froid /Et pourtant j'ai froid/Le bonheur vois-tu/Ce n'est peut-être qu'espérer/Et puis après s'être perdu/Se retrouver/La vie loin de toi /La vie loin de toi/C'est comme un ciel qui ne verrait jamais le jour /Ma chance et ma joie/Me viennent de toi/Et mes étés portent le nom de ton retour/Ne tarde pas, j'ai si froid/Sans ton amour/Ne tarde pas/Car j'ai si froid/Ne tarde pas/Car j'ai si froid/ Ne tarde pas
Car j'ai si froid.

A partir de ahí, la canción siguió viva, pero enferma:



Está cansado el sol de tanto y tanto caminar,


Se va, se va, se va, se va,/Las sombras de la noche avanzan/Lentamente sobre mí,/Hace frío ya, hace frío ya,/Bastaría solamente recibir una caricia,/Para darte a ti mi corazón./Que es la vida, si no hay cariño,/Es como un árbol q sin hojas se quedó./Es como el viento, el frío viento,Que dejo triste y solitaria a la ciudad/Y es la vida q es, si faltas tú./Siento mariposa que a la flor no vuela más,/Que no vuela más, que no vuela más,/Quemada por el fuego de tu inmenso amor,Que apagado está, hace frío ya./Has borrado la sonrisa, q en mis labios yo tenia,/Y tu sabes q no volverá.Que es la vida si no hay cariño,Es como un árbol que sin hojas se quedó,Es como el viento, el frío viento,Que dejo triste y solitaria a la ciudadY esta vida que es si faltas tú.


Hasta que C. Gabarre le dio un toque flamenco que la hizo mejorar algo:



Rincón de las ocurrencias. El diablo está en los detalles. Pequeña antología de Bierce (1).

A renglón seguido presento una pequeña antología del Diccionario del diablo, de A Bierce. Para las traducciones me he ayudado con las dos ediciones en español que conozco del libro (Relatos. Diccionario del diablo. Edición de Aitor Ibarrola, Cátedra, Letras Universales, 1999, y El diccionario del diablo, Edición de E. J. Hopkins y Traducción y notas de Vicente Campos, Debolsillo, 2007). Sobre Bierce se puede consultar, por ejemplo, la Wikipedia:

En inglés, y, solo sobre el Devil´s dictionary,; en español; en alemán, y, sobre el dic.,; en francés, y, sobre el dic., ; en ruso; en italiano, y sobre el dic.,

ABDICATION, n. An act whereby a sovereign attests his sense of the high temperature of the throne.

Abdicación, s. Acto a través del cual un soberano da fe de haber constatado hasta qué punto el trono está caliente.

ABDOMEN, n. The temple of the god Stomach, in whose worship, with sacrificial rights, all true men engage. From women this ancient faith commands but a stammering assent. They sometimes minister at the altar in a half-hearted and ineffective way, but true reverence for the one deity that men really adore they know not. If woman had a free hand in the world's marketing the race would become graminivorous.

Abdomen, s. Templo del Dios Estómago. A su adoración, la cual incluye obligaciones sacrificiales, se entregan todos los hombres. Entre el género femenino esta antigua creencia solo está parcialmente aceptada. A veces ellas se inclinan ante el altar, pero lo hacen con cierto escepticismo y de forma poco concluyente, pues no participan de la verdadera adoración que profesan los hombres hacia su única deidad.

ABORIGINIES, n. Persons of little worth found cumbering the soil of a newly discovered country. They soon cease to cumber; they fertilize.

Aborígenes, s. Individuos de escaso mérito hallados mientras merodean por tierras recién descubiertas. En seguida, dejan de merodear para pasar a servir de abono.

ABSTAINER, n. A weak person who yields to the temptation of denying himself a pleasure. A total abstainer is one who abstains from everything but abstention, and especially from inactivity in the affairs of others.

Abstinente, s. Débil persona que cae en la tentación de negarse a sí misma un placer. Un abstinente total se abstiene de cualquier cosa que no sea la abstinencia y, en particular, de no intervenir en los asuntos de los demás.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Rincón de los libros. La isla, Stuparich, Giani, Barcelona, Editorial Minúscula, 2008.

Hacía meses que quería leerlo, pero decidí esperar a que llegara el original. No llegó. Después fui a la biblioteca a buscarlo, pero entre las buenas críticas y la pequeña repercusión que tuvo en algunos medios de comunicación, siempre estaba prestado. Además, en estos dos últimos meses el blog, palabra que casi estaba escrita en mi apellido, no ha hecho más que quitarme tiempo.

Ser de Trieste como Stuparich y querer ser escritor debe ser como ser hijo de McEnroe y querer ser tenista de saque y volea. Duro, reservado a los auténticos valores. Magris, en el  posfacio al volumen, explica la vocación de Stuparich como parte de un compromiso intelectual global, dignamente heredado y vivido con entrega y frutos considerables en distintas direcciones, no todas estrictamente literarias. Según él, Stuparich representa la corriente luminosa de la literatura triestina, el lado amable, que no quiere en absoluto decir fácil, de aquel universo. Para decirlo en pocas palabras, el intento de construir una obra sobre la verdad del hombre, concebido como un ser que aún puede ser virtuoso.

La isla cuenta el encuentro de un padre, enfermo muy avanzado de cáncer, con su hijo. El padre convoca al hijo para que pase con él unos días en la isla que le vio nacer -no recuerdo si aparecen los nombres de pila de los personajes centrales, pero, en cualquier caso, resulta evidente que hay una voluntad de esencialidad en la descripción de las relaciones paternofiliales, un intento de que la narración sea un exemplum no moralizante sobre ellas. Los dos están bien avenidos, con esa extraña mezcla de afinidad electiva y consanguinidad que nunca aparece en las películas de Eastwood. La certeza sobre la próxima muerte del padre crea, sin embargo, en el hijo una distancia con respecto a él que no sabe cómo gestionar. Querría ayudarle a llevar el peso, peso le ha escondido la gravedad del mal y la narración no da pistas claras sobre el grado de conocimiento que el padre tiene de su enfermedad. En cualquier caso, parece una personalidad que cobra vida haciéndose ligera para los demás, más dotada para dar que para recibir ayuda. La muerte, vista en el espejo del padre se convierte en un memento trágico para el hijo, que es el siguiente en la cola, aunque quede mucho espacio aún entre él y la caja. Y todo ello, sentido de forma turbia, delirante, porque aún busca ser un ente autónomo. Solo al final del libro, cuando los dos se alejen de la isla, tras un brusco empeoramiento, comprenderá lo que pierde: “El hijo vio empequeñecerse la isla, desvanecerse en el horizonte bajo el inmenso resplandor del mar. Fue aquel el primer momento en el que tuvo la conciencia precisa y simple de lo que perdía al perder a su padre”. Hasta entonces la preocupación y el sufrimiento hacia su progenitor eran los de un ser en parte indiferenciado con respecto a él, un hijo condenado a serlo ante tan hermoso padre.

La historia está muy bien escrita, lo que ocurre tiene dimensión trágica de altos vuelos, en parte por la habilidad en la descripción del paisaje, contrapunto a la desazón del hijo y al cáncer del padre. Por poner un pero, diría que alguna redundancia, para mí , sobra. Sin embargo, se tiene la impresión de estar ante un mar y un campo tan hermosos como indiferentes hacia el sufrimiento, que sirven de escenario sumisamente vivo, dando profundidad a esta breve anécdota, unos días nada más  (97 páginas), que es ejemplo de capacidad técnica y reflejo de la verdad tristemente luminosa, esa que a veces solo el arte sabe darnos, esa a la que aspiran los clásicos positivos.

El langostino del Ebro. Micronar(ración) de dos pares. Inglés (7)

THE PRAWN AND THE GREED

The prawn was in the Ebro River, digging to build a fence when he found an ancient chest buried in the garden. It was plenty of golden coins. He thought: “what a strange thing, I don’t mind wealth, but I’ll dig it up.”

He took the coins out of the chest and shined them. They were oh, so dirty…

While he was piling up the coins, he counted them…a real fortune. Only for spending time, he started to imagine all things he could buy with them. He thought in how crazy could turn into a greedy guy who crossed into such a treasure. Fortunately, that was not his case…

One day, a crayfish went to his house to claim the coins. The reason he cited was his grand-father had buried them, so the treasure belonged him. That situation upset the prawn such a way that he killed the crayfish.

If he hadn’t looked him so dying to have the coins, he had given them to him. He doesn’t mind things that can be bought with money, but he can’t stand greedy people…

(TRADUCCIÓN) EL LANGOSTINO Y LA CODICIA

El langostino estaba en el río Ebro, cavando para montar un cerco. Entonces, se encontró enterrado en el jardín, un antiguo cofre lleno de monedas de oro.

Pensó: “Qué extraño, no es que me importe la riqueza pero lo desenterraré.”

Sacó las monedas y las lustró. Estaban tan sucias las pobres...mientras las apilaba sobre la mesa las fue contando...una verdadera fortuna. Solo por pasar el tiempo, empezó a imaginar todas las cosas que se podría comprar con ellas.

Pensaba en lo loco que se pondría un codicioso que se topara con semejante tesoro. Por suerte, no era su caso...

Un dia, un cangrejo fue a su casa a reclamar las monedas, alegando que las había enterrado su abuelo, y que por lo tanto le pertenecían a él. Aquello molestó tanto al langostino que le mató.

Si no lo hubiera visto tan desesperado por tenerlas, se las hubiera dado, porque si hay algo que a él no le importa son las cosas que se compran con dinero, eso sí, no soporta la gente codiciosa...

Elías Masarah Revuelta